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OPINION

COMO LA HE VIVIDO, TE LA CUENTO


Soy cucuteño y conozco la eterna problemática de la frontera colombo-venezolana, no porque me la contaron o la leí, o por querer alinearme con tal o cual grupo. Este fenómeno de la emigración a Venezuela tiene muchas aristas. La violencia partidista de los 50, la facilidad de acceso para indocumentados con la famosa tarjeta agrícola, el Bolívar a $ 17.50, la mano de obra barata para los finqueros venezolanos, la falta de oportunidades en Colombia y los eventos violentos de las últimas décadas, sumado a gobiernos colombianos genuflexos y débiles, han sido el oxígeno de este fenómeno. Que los politiqueros colombianos hagan presencia en mi tierra, en este momento, hace parte de sus estratagemas demagógicas. Olivos y aceitunos son todos uno. Y quiero expresar que en Cúcuta la mayoría tiene familia venezolana, en mi caso mi madre, alguno de mis hermanos y tres de mis hijos. Yo no hablo de oídas, no lo leí. Conozco y he vivido la situación fronteriza, que si bien no es nueva, si se muestra como la más grave de todas.

Cabe recordar que en la época de Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras y Marcos Pérez Jiménez, personajes nefastos en la historia de Venezuela, Colombia sirvió de refugio a los perseguidos venezolanos de aquella época, seres que se atrevieron a pensar de forma diferente y se negaron a convivir con gobiernos dictatoriales. Ellos se quedaron aquí, se unieron a los cucuteños para formar un solo núcleo humano.

También es bueno recordar que siempre ha sido un lugar común, para los gobiernos venezolanos, hacer de Colombia su enemigo para aglutinar las masas, lanzar cortinas de humo y ocultar graves problemas internos. Recuerden a gobiernos como Rafael Caldera, Herrera Campins y más atrás Rómulo Betancurt. Recuerden los incidentes de Los Monjes, la fragata Caldas, las invasiones en la Guajira, Arauca, San Faustino… cortinas de humo para que gobiernos en desprestigio ganen puntos en popularidad. Recordar a los venezolanos, de manera permanente, que Carlos Andrés Pérez era hijo de padres colombianos, le dio fuerza y popularidad a Chávez. Hoy Maduro persigue colombianos para quitarse el estigma de su origen natal.

La gran cortina de humo es hacer de esta situación un pugilato entre la izquierda y la derecha. Se requiere ser solidario, pues si de no han dado cuenta son seres humanos los que sufren violencia. Esa execrable manera de pensar, nos está llevando a la misma situación de los años cincuenta, cuando pensar diferente era un delito.

Así que no se trata de izquierda o derecha, se trata de ser solidario con nuestros compatriotas, víctimas de la violencia acá y allá. Denota poca autonomía moral, buscar justificaciones grupistas, dejando de lado normas superiores como son los derechos humanos.

Esa es la diferencia entre respetar principios y seguir personas, al menos por ahora, se deben superar los intereses grupistas, tratar de ser colombiano, si no es capaz de reconocerse como ser humano.

Acerca de Ciro A. García I. (maestro ciro)

DOCENTE ESPECIALISTA EN PEDAGOGÍA. LARGA EXPERIENCIA DOCENTE Y ADMINISTRATIVA. CONVENCIDO QUE LA EDUCACION APORTA AL DESARROLLO HUMANO PARA ROMPER LAS BARRERAS DE LA INEQUIDAD Y LA EXCLUSION

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