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OPINION

LA INCAPACIDAD MENTAL Y LA MIOPÍA DE ALGUNOS DIRIGENTES


Las soluciones coyunturales en las políticas públicas, sin visión de futuro, sin responsabilidad social ni compromiso con la ciudad, se convierten en simples espacios  publicitarios que conducen necesariamente, desde su demagogia, al deterioro social.

La firma del TLC entre Colombia y USA ha causado un brote de optimismo en la gente, pero los gobernantes y dirigentes regionales no aprovechan la ocasión para planificar estrategias, que en el corto plazo hagan realidad las expectativas de las personas, mejoren la economía, propicien  equidad social, eleven los ingresos, generen empleo, y se promueva la ejecución de proyectos sociales productivos.  Para los dirigentes la ocasión es propicia para mostrar rivalidades, voracidad y ambición sin límite, pero poca capacidad de servicio para la ciudad y su gente.  Se procuran entrevistas y reportajes, para fungir como dueños de la verdad, posar de altruistas y alardear de una supuesta inmaculada vida pública y privada. Actuaciones histriónicas dignas de aparecer en titulares  y pantallas, pero de soluciones concretas, no se dice ni se propone nada.

Barranquilla por su privilegiada situación geográfica estaría llamada a ser un verdadero emporio económico, una gran generadora de empleo y la ciudad modelo en la dignificación del trabajo y de la vida de sus habitantes.  Sin embargo a los dirigentes  locales parecen no tener la envergadura mental que les permita establecer las estrategias pertinentes para aprovechar este momento de la vida nacional.

De allí que han consumido muchos años  dándole vueltas y manoseando la idea del superpuerto. La prensa regional informa que el presidente de la Sociedad Portuaria de Barranquilla, respalda la construcción del superpuerto o puerto de aguas profundas, que desde hace más de DOS DÉCADAS viene impulsando el sector privado. El presidente  de la República expresa, que el Gobierno Nacional está dispuesto a apoyar el proyecto pero que es necesario que se pongan de acuerdo los barranquilleros, siendo muy claro cuando dice: “Con este superpuerto tendríamos todos un solo propósito y un solo esfuerzo para que la carga llegue a Barranquilla de una manera decidida y clara para convertir a la ciudad en el puerto más importante de Caribe colombiano”. Y de nuevo allí, en la prensa regional, se informa que el presidente de la Sociedad Portuaria de Barranquilla dice que “para cristalizar este proyecto lo que hace falta es que todos se pongan de acuerdo en hacerlo y que todos jalen hacia el mismo lado”[1].

La misma noticia remarca: “El superpuerto le dará la posibilidad al río de retomar su navegación ya que muchas de esas producciones que se realizan  en el centro del país hoy no pueden salir porque no tienen por dónde y porque el transporte interno es demasiado costoso para poder transportarlo. El río sería la opción ideal para que estos productos salgan en buques de gran calado y de esta manera poder competir a nivel internacional”.

Entretanto los antioqueños ya comenzaron las acciones conducentes a la construcción de su superpuerto en el Urabá antioqueño, región, que entre otras cosas, ni en el mapa se admite como parte de la región Caribe. Para tal fin se creó la Sociedad Promotora del Desarrollo Portuario de Urabá, allí  la Asociación de Bananeros de Colombia, Augura, tiene el 10%, las comercializadoras Unibán y Banacol 20%, la Cámara de Comercio de Urabá el 16%, Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia 5% y el IDEA el 49% de las acciones.

La misma noticia cuenta que esa última entidad ya “casó” 1.500 millones de pesos y pondría otra cifra igual para la primera etapa que duraría cerca de dos años, que consiste en la elaboración de estudios de factibilidad y diseños. De ahí en adelante, si se establece la factibilidad, vendría la construcción, que podría tomar otros dos años y 300 a 400 millones de dólares, de acuerdo con el gobernador de Antioquia.

El Tiempo, que es la fuente de esta información, resalta que: “Cuando se construya el puerto multimodal de Urabá, quienes importen o exporten desde y hacia el centro del país se ahorrarán cerca de 300 kilómetros con relación a lo que hoy día se gastan para sacar sus mercancías por Buenaventura, Cartagena, Santa Marta o Barranquilla”[2].

Las dos noticias son contemporáneas, pero mientras unos hablan y no se ponen de acuerdo, los otros trabajan,  ponen el dinero y manos a la obra.

Ante el desgaste que produce tanta habladera, los dirigentes barranquilleros deberían comprender o al menos aceptar (en razón del menor esfuerzo) que una ciudad que pretenda ser competitiva y en verdad “generadora de oportunidades” debe diseñar y ejecutar acciones que propicien la creación de empleo digno y de calidad, fomentar una cultura de emprendimiento, fomentar el desarrollo empresarial, con fundamento en un desarrollo económico incluyente, que fortalezca la formación para el trabajo y apoye la ejecución de proyectos productivos para generar ingresos. Ingresos para la gente, no solo para los dueños de la ciudad. Indudablemente que los dirigentes regionales carecen de responsabilidad social, desconocen los principios del Desarrollo Humano Sustentable y las oportunidades y fortalezas que surgen desde la irreversible globalización de la economía.

También desconocen que para lograr lo anterior, además de actuaciones éticas, es necesario tener una educación de calidad en todos los niveles del sistema educativo colombiano y para todos los estratos sociales. Las universidades deben actuar como tales, abriendo espacios de investigación con propósitos productivos y no para darle trabajo a las editoriales y llenar los anaqueles de las bibliotecas con sus producciones. La educación primaria y secundaria debe aceptar que sus estudiantes no saben leer  ni escribir, tienen carencias cognitivas en razón de que las estrategias pedagógicas implementadas no logran el desarrollo evolutivo cognitivo, actitudinal, aptitudinal y social que los niños y jóvenes costeños necesitan y se merecen.

Con una educación que no muestra calidad, porque carece de los atributos de equidad, pertinencia, relevancia, eficiencia y eficacia, mal pueden los ciudadanos tener acceso a un trabajo digno y decente, que permita el logro y la realización de todas sus aspiraciones a lo largo de su vida. Cuando la pobreza impera, la necesidad de resolver lo cotidiano, lleva a la inmediatez que avasalla las aspiraciones en el largo plazo.

Entonces es el momento, para que la gente de esta ciudad, se percate que las grandes carencias de la ciudad no son más que grandes potencialidades, que se hace necesario fortalecer una nueva clase dirigente que se caracterice por estar aislada de los potentados, que siempre han hecho uso del poder otorgado por el pueblo en beneficio propio, que les quepa la ciudad en la cabeza, que no piensen con mentalidad parroquial y no utilicen el discurso cantinflesco y demagógico, adornado con porcentajes y cifras estadísticas acomodadas, para engañar a la gente.

La emergencia de esa nueva dirigencia debe surgir desde el compromiso y la participación de los empresarios, la academia, los comerciantes, los sectores populares, etc., acompañados de una fuerte participación ciudadana en la toma de decisiones vitales para la ciudad.  Se requiere romper la indiferencia y la molicie por las cosas públicas dejadas en manos de politiqueros oportunistas, lerdos marrulleros que por su incapacidad  para ejercer alguna profesión, se han dedicado a la política. No por que sean políticos, pues los verdaderos políticos son hombres de altas calidades intelectuales, morales  y sociales, sino porque se saben ingeniosos  para usufructuar los recursos del estado y las prebendas del poder, en beneficio propio. De allí que en el Congreso jamás proponen algún acto legislativo de valor social, político, económico o cultural, pero sí resultan involucrados en cuanto caso de corrupción se descubre.

Así que no se trata de alcanzar cifras de un digito en cuestiones de empleo, como tampoco se trata de altas cifras de cobertura en la educación, ni de aparentar servicios de salud recetando acetaminofén. Se trata de invertir realmente en la gente, que es el capital más preciado de la región y esta inversión comienza con la educación, sigue con la salud y la vivienda, tres filones  que solo han servido para amasar las fortunas personales de los que han sido “dignatarios” de la ciudad.

Los verdaderos líderes crean sinergias desde la participación efectiva de la gente, dan cabida a los marginados y menos favorecidos, pero no crean cohortes de vasallos y áulicos arrodillados que se constituyen en el comité del mutuo elogio, cuya existencia está dedicada a loar y ensalzar las obras propias y las de sus amigos, pero obras encarecidas y de mala calidad, con las cuales embaucan a la gente.

Para qué TLC, educación, salud, empleo, y vivienda y para qué superpuerto, si los dirigentes de la ciudad han hecho de Barranquilla su mejor atracadero.


[1] El Heraldo. Septiembre 22 de 2011. Sección Local.

[2] eltiempo.com. Sección Nación. Fecha de publicación 13 de octubre de 2011

 

Acerca de Ciro A. García I. (maestro ciro)

DOCENTE ESPECIALISTA EN PEDAGOGÍA. LARGA EXPERIENCIA DOCENTE Y ADMINISTRATIVA. CONVENCIDO QUE LA EDUCACION APORTA AL DESARROLLO HUMANO PARA ROMPER LAS BARRERAS DE LA INEQUIDAD Y LA EXCLUSION

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