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LAS TRANSFORMACIONES INDIVIDUALES COMO GENESIS DEL DESARROLLO


El paradigma socio-histórico de Vigotsky propone que el ser humano posee unos procesos de pensamiento,  superiores y elementales. Los procesos mentales elementales (PPE) o inferiores son aquellas habilidades con las cuales nacemos, son las funciones naturales y están determinadas genéticamente. El comportamiento derivado de los procesos psicológicos inferiores está limitado a una reacción o respuesta al entorno, es la conducta impulsiva, que compartimos con los seres irracionales.

Los procesos psicológicos superiores (PPS) son eminentemente humanos, como la percepción, la memoria, la atención, el pensamiento, el lenguaje y la resolución de problemas, son producto de la interacción social. Puesto que el individuo se encuentra en una sociedad específica con una cultura concreta, los procesos psicológicos superiores están determinados por la forma de ser de la sociedad, están mediados culturalmente.

El punto central de esta distinción entre procesos psicológicos inferiores y superiores es que el individuo no se relaciona únicamente de forma directa con su entorno, también lo hace a través de y mediante la interacción con los demás individuos. Podría decirse que somos porque los demás son. Todas las funciones superiores se originan como verdaderas relaciones entre los individuos. “Cada función mental superior, primero es social, es decir primero es interpsicológica y después es individual, personal, es decir, intrapsicológica.” (Vigotsky, 1978)

El desarrollo del individuo llega a su plenitud en la medida en que se apropia, hace suyas, interioriza las habilidades interpsicológicas. En un primer momento, dependen de los otros; pero en un segundo momento, a través de la interiorización, el individuo adquiere la posibilidad de actuar por sí mismo y de asumir la responsabilidad de sus actuaciones.

Los símbolos, las obras de arte, la escritura, los diagramas, los mapas, los dibujos, los signos y los sistemas numéricos,  son las herramientas psicológicas  que obran como puente entre las procesos psicológicos inferiores y las superiores y en consecuencia son el puente entre las habilidades interpsicológicas (sociales) y las intrapsicológicas (personales). Estas herramientas median nuestros pensamientos, sentimientos y conductas. Nuestra capacidad de pensar, sentir y actuar depende de las que usemos para desarrollar esos procesos psicológicos superiores, ya sean inter o intrapsicológicas.

La herramienta psicológica más importante es el lenguaje. Inicialmente, lo usamos como medio de comunicación entre los individuos en las interacciones sociales, cuyo contenido y proceso esta conformado por elementos sociales, económicos, políticos, ideológicos y culturales, etc.  Pero aun más importante es el hecho, de que el individuo construye su conocimiento, no por que sea una función natural de su cerebro, sino por que literalmente se le ha enseñado a construirlo, a través de un dialogo continuo con otros seres humanos.

La mente para lograr sus cometidos constructivistas, necesita no sólo de sí misma, sino del contexto social que la soporta. La mente, en resumen, tiene marcada con tinta imborrable los parámetros de pensamiento impuestos por un contexto social.

Bajo la visión histórico-cultural del lenguaje  se ve el papel de los factores histórico-culturales en su evolución y desarrollo y el rol creativo y activo del individuo en la comprensión, interiorización y construcción de mensajes. El sujeto, entonces, se desarrolla como consecuencia de su actuación dentro de y con la cultura de su sociedad. Así que siempre será considerado “alguien y parte de algo” ya sea grupos, comunidades, sociedad, etc., a su vez, está equipado de operaciones superiores, procesos mentales,  comprensión, etc.

Vigotsky guarda semejanzas con Mead por cuanto en los procesos de interacción social siempre esta presente el otro, ya sea el “experto” o el “otro significativo,”  de ahí que sean  procesos  mediados, una construcción entre dos. De esta manera “el otro” proporciona al sujeto, auténticas funciones psicológicas superiores externas, que le van permitiendo alcanzar conocimientos con mayores niveles de complejidad

Por su parte la cultura es material y normativa, contiene las costumbres, el lenguaje verbal, los sistemas simbólicos y los sistemas de valores. Está constituida por todos aquellos bienes materiales e inmateriales que son creados, producidos o anhelados, porque adquieren significado y valor para un grupo humano determinado, es decir, son bienes que tienen un sentido particular dentro del grupo humano que les adjudica un cierto valor.

El acercamiento a la cultura se produce por procesos de socialización primaria y secundaria. La socialización primaria permite al niño internalizar el mundo de los “otros”, pero ese mundo no constituye una posibilidad entre otras, sino que se le presenta como el único que existe y que puede concebirse. La socialización secundaria puede ser definida como el proceso por el cual se internalizan instituciones o ambientes. Cada institución supone un cierto lenguaje específico, esquemas de comportamiento y de interpretación de las cosas, más o menos estandarizados y concepciones particulares de la realidad destinados a legitimar las prácticas habituales.

Entonces si se entiende el proceso de socialización bajo la mutua interacción entre los individuos y de estos con la cultura y la manera como estos elementos permiten el ingreso en la sociedad, o mejor, en el sistema social,  significa que existe una serie de fenómenos colectivos interdependientes, de alguna manera, ordenados e interactuan­tes, que final­mente constituyen, producen y reproducen  la sociedad humana. Bajo esta visión holística los sistemas sociales, serán siempre sinérgicos.

Cualquier conjunto de dos o más seres interactuantes puede ser considerado como sinergía. La sinergía surge cuando dos seres interactúan o trabajan juntos de cualquier manera y por cualquiera razón. Para que surja una sinergía no se requiere un propósito común. Cuando la sinergía que envuelve un propósito común surge una clase que se conoce como “organismo” u “organización”.

La sinergía incluye un conjunto de seres. Cada uno de estos seres aporta su particular carácter a las interacciones sinérgicas y el aporte de ese carácter incluye todas sus potencialidades y disponibilidades, incluyendo sus experiencias, creencias y objetivos que hacen parte de su cosmovisión. Además de los seres y de sus cosmovisiones, la sinergía también contiene las interacciones y los patrones de interacción desarrollados entre estos seres. Finalmente, la sinergía incluye los usos particulares que sus participantes hacen de los otros, como medios o instrumentos, porque que ellos funcionan como mediadores a través de los cuales otros participantes en la sinergía interactúan entre sí.

Cuando en el sistema social aparecen propósitos comunes se llega a lo que Boisier (2003, pág. 12) llama la sinergia cognitiva, entendida como la capacidad colectiva para realizar acciones en común sobre la base de una misma interpretación de la realidad y de sus posibilidades de cambio. Es decir, estamos hablando de un  marco cognitivo que es asumido por los participantes en la sinergía, capaz de articular las posibilidades de acción con un conocimiento actual, contemporáneo. Así cada desarrollo nuevo requiere conocimientos nuevos, y esto no se logra con procedimientos pedagógicos tradicionales, se necesitan diálogos sociales que utilizando el lenguaje, la palabra y el discurso, permitan crear actores y proyectos nuevos, dinámica que cae dentro del marco del paradigma constructivista.

Entonces, dice Boisier,  para crear sociedades nuevas se necesitan nuevos lenguajes, pero los lenguajes se soportan en los conceptos. Los conceptos se forman simplemente al repetirse una experiencia, y cuando se tiene un lenguaje se le puede asignar un nombre al concepto. Los conceptos pueden hacerse más y más abstractos y el lenguaje permite que ellos sean transmitidos y discutidos. El lenguaje permite que los conceptos sobrevivan a través de generaciones al tiempo que van  evolucionando. Estos conceptos representan conocimiento y es la acumulación de conocimiento lo que da origen a la cultura nos enseña Bourdieu. Siendo conocimientos nuevos originan  cultura nueva y por tanto emerge desarrollo.

Para generar un diálogo exitoso, que produzca la emergencia del desarrollo, hay que atender a tres reglas básicas: 1) respetar a la persona que “mantiene el contexto” en cualquier momento del diálogo, (es el experto de Vigotsky o el otro significativo de Mead); 2) suprimir la tendencia a juzgar, o peor, a prejuzgar; y 3) considerar todos los otros puntos de vista igualmente válidos.

Se nota entonces, dice Boisier,  que las tareas específicas que habría que instalar o potenciar para que el desarrollo emerja son:

  1. Introducir complejidad en el sistema territorial (región, provincia, comuna), por ejemplo ampliar la variedad de actividades y organizaciones.
  2. Favorecer la sinapsis, es decir la transmisión de información entre los componentes del sistema mediante la conformación de redes y el uso de los medios tradicionales de difusión de la información
  3. Introducir al sistema energía exógena, como por ejemplo, conocimiento, y potenciar la energía endógena  representada en la socialización del conocimiento tácito, autoestima colectiva, autoconfianza, etc.

Pero el desarrollo es complejo, en el sentido de ser difícilmente predecible, y puesto que las definiciones científicas se centran en lo que es previsible, será difícil definir y trabajar la complejidad en términos científicos tradicionales. De aquí la importancia que adquieren en el desarrollo los factores subjetivos y también el arte y el estado del arte en cada actividad involucrada en la gestión del desarrollo.

El proceso del desarrollo por estar sometido a la tensión constante entre orden y caos, gana eso que se llama “complejidad”, que es el resultado de dos procesos dinámicos que interactúan permanentemente: la necesidad autopoiética de conservar la identidad, de recrearse continuamente a sí mismo, de resistirse al cambio y de centrarse en el interior; y la necesidad vital de todos los seres vivos de cambiar, de crecer, de explorar los límites y de centrarse en el exterior (Boisier, 2003, pág. 13)

Para propiciar el desarrollo se requiere conformar sistemas adaptativos, sistemas que  aprenden a la vez que se auto organizan y en ese proceso de adaptarse “siempre viendo e imaginando modelos, probando ideas, actuando sobre ellas descartándolas otra vez, siempre evolucionando y aprendiendo” (Battram, 2001, pág. 33) citado por Boisier. En este sentido, el desarrollo no puede ser sino el resultado de la adaptación interactiva con el entorno, producto de subsistemas independientes de un sistema adaptativo complejo, que buscan mejorar su situación, en una dialéctica permanente entre impulsos de orden y desorden.

Por su parte Louis-Joseph Lebret (1969, págs. 23-24) dice que los especialistas en el desarrollo soslayan la cuestión de los valores y los propósitos de lograr lo óptimo para el ser humano… “Están aprisionados por una teoría del poseer y de la extensión de esa posesión, cuando en realidad habría que subordinarlo todo a ser-más y elaborar una teoría y una praxis del ser-más que comprendiese la utilización civilizadora del poseer…” así que lo que cuenta es el hombre, los grupos  humanos y la humanidad entera y remata afirmando que “El objetivo del desarrollo no puede ser otro que el desarrollo auténtico de los mismos hombres”.

Principios que suscitan la autonomía personal desde el pensamiento crítico y que constituyen el aprendizaje en pequeños grupos, donde los resultados de la interacción  entre los individuos producidos por la sinergia son mayores que la suma de las construcciones individuales.  Esta idea trasladada al desarrollo señala una forma de actuación influyente desde el individuo hacia el grupo donde se encuentra inmerso.

Por estas razones, muy resumidas, considero que se debe actuar primero sobre los individuos y luego propiciar y fortalecer actuaciones grupales.

Boisier remata su ensayo con las siguientes ideas que me permito dar a conocer porque fortalecen la fe en el ser humano y en la humanidad para sobreponerse a cualquier crisis.

La propuesta presentada acá no es fácil de llevar a la práctica. En la historia de la humanidad, el sueño de volar ha estado siempre en la mente del hombre y su realización práctica también, sólo que esta última requiere un permanente proceso de creación de conocimiento y de acción mancomunada. Se podrá decir que Dédalo e Ícaro fracasaron, pero no ha fracasado la especie humana en su sueño, y no sólo volamos rutinariamente ayudados por ingenios mecánicos, sino que estamos a la puerta de la tele-transportación de la energía y entonces de la materia.

El sueño del desarrollo, del bienestar, de la justicia, de la igualdad, de la solidaridad, de la amistad, ha estado siempre en la mente del ser humano y también lo ha estado su realización. Si logramos, en los espacios territoriales pertinentes, aglutinar pensamiento complejo, conocimiento, acción común y poder político, el desarrollo surgirá como lo que es: una propiedad de un sistema socio-tecno-económico, territorializado, complejo, dinámico, adaptativo y sinergizado, a partir del cual habrá que encauzarlo para lograr una diseminación territorial justa, eficiente y respetuosa del entorno.

Es posible que el objetivo final todavía esté distante en el tiempo. Después de todo hay que recordar que ya hace un largo tiempo que Aristóteles dijo: “La riqueza no es, desde luego, el bien que estamos buscando, pues no es más que un instrumento para conseguir algún otro fin” (Ética a Nicómaco), y todavía confundimos medios y fines”.

BIBLIOGRAFIA

Battram, A. (2001). Navegar por la complejidad. Barcelona: Granica.

Boisier, S. (23 de octubre de 2003). ¿Y si el desarrollo fuese una emergencia sistémica? Recuperado el 28 de Enero de 2012, de CLAD: http://www.clad.org/portal/publicaciones-del-clad/revista-clad-reforma-democracia/articulos/027-octubre-2003

Lebret, J. L. (1969). Dinámica completa del desarrollo. Barcelona: Herder.

Acerca de Ciro A. García I. (maestro ciro)

DOCENTE ESPECIALISTA EN PEDAGOGÍA. LARGA EXPERIENCIA DOCENTE Y ADMINISTRATIVA. CONVENCIDO QUE LA EDUCACION APORTA AL DESARROLLO HUMANO PARA ROMPER LAS BARRERAS DE LA INEQUIDAD Y LA EXCLUSION

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