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OPINION

LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR, PRECURSORA DE LA VIOLENCIA SOCIAL


A pesar de los avances que en el orden mundial y nacional se han logrado para la prevención y el tratamiento de la violencia intrafamiliar, aun subsisten en la sociedad muchas prácticas que deben ser erradicadas por ser contrarias al pleno ejercicio de los Derechos Humanos.

La violencia en el hogar, en sus diferentes manifestaciones – física, psicológica y sexual – especialmente recae en los niños, las mujeres y los ancianos constituyéndose “en una ofensa a la dignidad humana en tanto produce instrumentalización, la humillación y la degradación de la victima y por ende, de los miembros del  núcleo familiar”[1]

La dignidad humana es un valor intrínseco a cada persona, un valor que no tiene precio y que impone a los hombres y mujeres el imperativo de tratar a los otros como seres humanos, que obliga a respetar la integridad física y moral, la autonomía personal y las diferencias, obligándonos a ser solidarios y tolerantes con los demás, exigencias que comienzan en la autovaloración de la propia persona que no puede ser rebajada a la categoría de instrumento o medio para satisfacer necesidades ajenas y propósitos egoístas.

Contraria a esta concepción, en la cultura patriarcal los roles de género han marginado a la mujer de los espacios vitales decisorios y los roles asignados tradicionalmente a la mujer sean subvalorados y aún desconocidos, en consecuencia las características sociológicas, culturales, emocionales y sexuales que diferencian a mujeres y hombres “ se han construido sobre la base de factores socioculturales y no sobre factores genéticos”[2]  y esta confusión ha llevado a “atribuir a la naturaleza lo que es producto de la historia social” agrega el citado autor.

Esta arraigada creencia es el origen de la supuesta inferioridad e incapacidad de la mujer para decidir autónomamente sobre su propio destino y sobre su papel al interior de los procesos  sociales. Por esto el ejercicio cotidiano de los roles (productivos, reproductivos y participativos) ha fortalecido los roles productivos y participativos en el hombre y el rol reproductivo asignado a la mujer marginándola de lo jurídico, cultural y social.

La violencia que vive Colombia también tiene su cultivo en las relaciones familiares que generan tensiones: la violencia de la palabra, la violencia sexual, la violencia cotidiana en el espacio doméstico, que sufren hombres, mujeres y niños se reproduce fuera del hogar y es posible pensar que una persona violenta reproduce sus conductas en otros ámbitos y se muestra proclive a tolerar y aun a cohonestar las acciones violentas de otros agentes sociales.

Entonces se entiende como el 36% de los colombianos aceptan haber sido golpeados por sus padres cuando niños, siguen haciendo de la violencia  intrafamiliar una conducta aprendida,”[3] la encuesta realizada por Profamilia[4] informa que “el 41% de las mujeres, unidas o que estuvieron unidas a una pareja, han vivido episodios de violencia intrafamiliar y que el 20% de las mujeres entrevistadas han sido golpeadas por otra persona diferente a su esposo o compañero. Las formas de castigo muestra que el 47% de las mujeres manifestaron que ellas castigaban a sus hijos con golpes y el 36% con palmadas y referenciaban que los padres en un 42% castigaba a sus hijos con golpes y el 27% con palmadas. La violencia sexual muestra que, el 11% de las mujeres, alguna vez fue forzada a tener relaciones sexuales y el 7% afirma haber sido abusada sexualmente por otra persona diferente al esposo o compañero.

Hechos y evidencias que muestran la forma como la violencia intrafamiliar es un problema que supera las barreras de lo privado para convertirse en un problema que afecta la vida común del colectivo social.


[1] DEFENSORIA DEL PUEBLO. Mecanismos de protección contra la violencia intrafamiliar. Red de promotores de Derechos Humanos. Imprenta Nacional. Bogotá. 2004. Pág. 21 y s.

[2] MARTIN-BARO, Ignacio. Acción e Ideología. Psicología social desde Centroamérica. UCA Editores. El salvador. 1.990. Pág. 398.

[3] PRESIDENCIA DELA REPUBLICA. Política Nacional de Construcción de Paz y Convivencia Familiar. Consejería presidencial para la política social. Bogotá. 2000.

[4] PROFAMILIA. Encuesta de Hogares. 2000.

Acerca de Ciro A. García I. (maestro ciro)

DOCENTE ESPECIALISTA EN PEDAGOGÍA. LARGA EXPERIENCIA DOCENTE Y ADMINISTRATIVA. CONVENCIDO QUE LA EDUCACION APORTA AL DESARROLLO HUMANO PARA ROMPER LAS BARRERAS DE LA INEQUIDAD Y LA EXCLUSION

Comentarios

Un comentario en “LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR, PRECURSORA DE LA VIOLENCIA SOCIAL

  1. HOLA PROFE, LE DESEO FELICES FIESTAS QUE SIEMPRE COMPARTA CON SU FAMILIA Y AMIGOS, QUE DIOS LO BENDIGA, MUCHOS ÉXITOS PARA EL SIGUIENTE AÑO, Y BUENO TODAS ESAS BOBADAS (PARA NO DECIR MARICADAS) QUE UNO LE DESEA A SU PRÓJIMO EN ESTOS DÍAS, A; SE ME OLVIDABA Y QUE LA MECHITA SIGA EN LA A, YA QUE EL OTRO AÑO ESTAREMOS JUGANDO UN TORNEITO INTERNACIONAL BIEN MERECIDO. UN ABRAZO.

    DIEGO RESTREPO G.

    Publicado por diego restrepo g | diciembre 12, 2011, 8:07 pm

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